miércoles, 20 de febrero de 2008

Carmen Cristina Cáceres Pérez



A Carmencita la conocí el año 1982 cuando llegó a mi colegio (nuestro Andree English School)) desde la ciudad de Chuquicamata, donde había nacido, y en la que sus padres trabajaban para CODELCO. Es la última de 4 hermanos, Claudia, Patricio, Paula y Carmencita, o "Carmen Cris", como le dice su familia.
Llegó siendo un "pollito", muy flaca, con un "raro Corsé" por un problema muy serio en su columna, y unos anteojos "importantes"...pelo liso y castaño, acompañado de una mirada tímida, pero a todas luces inteligente....muy observadora.

Estoy segura que tenía el complejo del "patito feo", pero con los años fue demostrándose a sí misma lo hermosa que es, en el más amplio sentido de la palabra.
Estudió Psicología y ejerce. Aunque nunca la convenció del todo su carrera, lo hace muy bien, eso lo aseguro yo.
Está casada con Francisco Copa, un Brasileño de Sao Paulo, dedicado al mundo de la importación de zapatos; tiene 3 hijos maravillosos, Bruno, Alonzo y Amalia, la más pequeña y clon de su madre.

Carmencita, fue creciendo como mujer y profesional, y por cierto como madre, fuera del módelo heredado.
Es una persona involucrada, con opinión, con un humor agudo y delicado, pero no por eso menos "voraz".
Se mueve con sutileza, sigue igual de observadora, pero hoy se sabe una chica guapísima que saca miradas de entre la gente.

Es de escencia dulce, cariñosa y lejos lo mejor en amiga que uno pueda encontrar.
Nada iguala su capacidad empática, su "escucha", y el amor que tiene por los demás.

Yo amo a la Carmencita, me siento fleiz de ser su amiga, de contar con ella, apesar de los momentos difíciles que hemos pasado, que sólo han reforzado nuestro vínculo de "hermanas elegidas".
Sólo espero lo mejor para ella, y lo digo de verdad, no porque se lo merezca, así como quien se "debe" ganar un premio, sino porque ella se lo ha ganado de verdad, cada día con amor, esfuerzo y dedicación. Ha enfrentado los fantasmas familiares, los traumas y los miedos que la rondaban y ha salido victoriosa!

Te adoro amiga mía!


Leonor
Para mi querida CARMENCITA

martes, 19 de febrero de 2008

PIEL




Es el órgano más extenso del cuerpo, el más expuesto, el más valiente....
Está ahí para conectarnos, para alertarnos a cada minuto, como diciendo que lo tenemos que "atender".
La piel se "prende" de escalofríos frente a la "posible pasión", pero también frente al "posible dolor", no le damos su minuto de opinión.

Desmerecemos su capacidad anticipadora.

Podremos amar la piel de otro (a), recordarla y soñar con ella, no como con otros órganos, resultaría raro decir :"mi amor amo tu hígado...", o, " Anoche soñé con tu páncreas....".
Piel roja, amarilla, muy oscura, muy clara, muy venosa, casi transparente como las de los bebés cuando nacen o la de los ancianos al partir. Estas últimas van avisando que la "flaca" (muerte) se acerca en la medida que se van plagando por las manos de "flores de la muerte"...un indicio del final.

Piel canela, como la canción, piel de gallina, como la que siente el adolescente frente a su amada...piel de naranja....horror!, el terror de cualquier fémina.

Piel, curtida como la del obrero al sol, o salina como la del pescador...amable y tersa como la del sacerdote que no ha hecho más que dar las ostias ( y quizás que más...); piel amarga como la de la mujer que muere en vida sola y triste bandonada de su amor; piel alegre y divertida como la de mis amigos judios que tiene un colorcito rosado....o como la de mi amigo Gustavo, oscura y dura (escribo sobre su piel....ojo).
La piel tersa y soñadora de mi hijo Borja, y la de mi hijo Tomas que cada día está más sueva lejos del terrorismo hormonal adolescente.

La piel de mi padre Antonio que me abraza cuando estamos juntos (no muy seguido, pero sirve); la piel que sueña tener el que sufrió el agua hirviendo o el fuego inclemente, y la que que pretende tener la que ya demasiadas veces se ha estirado.

Piel como seda, o como lona, piel de melocotón o de limón...qué seríamos si no supiéramos saciar el "hambre de piel" de los que queremos...y de lo que no queremos también.

Leonor
A mis amigos y amigas...que se tocan (no necesariamente entre ellos...)

viernes, 15 de febrero de 2008

RESENTIR



Una persona que quiero mucho me escribió que yo era una "resentida", a propósito de mi artículo publicado en este blog sobre la "Pseudomonarquía Chilena".
Pues bien, todos con su opinión y todas respetables. Mi "asunto" es básicamente con la palabra y sus connotaciones, no siempre gratas. No es amable decirle a una persona (que uno quiere), que es una "resentida".
No obstante, me metí de lleno a "entender y comprender" el significado de la palabra. A veces, nos engañamos y no son lo que parecen. Y así fue, entré al sitio de la RAE y dice que....


Resentirse.

1. prnl. Empezar a flaquear (‖ debilitarse).

2. prnl. Tener sentimiento, pesar o enojo por algo.
3. prnl. Sentir dolor o molestia en alguna parte del cuerpo, a causa de alguna enfermedad o dolencia pasada


Es decir, ser una "resentida", podría ser una persona que "empieza a debilitarse frente a algo", o " Una persona que tiene un sentimiento O PESAR POR ALGO", NO?.
Me quedo con esta última, con la de "tener un sentimiento, pesar o ENOJO por algo.

Sí, soy resentida en este sentido, me enojo y me apeno por ciertas cosas.

Me explico.
Soy una "resentida", de la pobreza de los niños que piden en las calles.
De la soledad de los ancianos y de lo cruel que resulta la vejez; Resentida de las injusticias y del dolor inútil, como el que produce un gran engaño (uno pequeño también); resiento del despotismo en todas sus manifestaciones y metáforas; Resiento de África; de los sueños inconclusos de democracia en Cuba; de las madres que abandonan a sus hijos; de los padres que los maltratan y de los que maltratan a las mujeres, sin corazón, sin alma y sin excusa que medie.

Soy muy resentida del que por subir pasa a llevar al que sea y de la forma que sea (el fin NO justifica los medios, y aunque no lo crean JAMÁS lo dijo Maquiavelo, es sólo una libre interpretación de "El Príncipe", un libro fascinante, si se lee con distancia y entendiendo a quién se le escribió y el contexto histórico del mismo; me resiente el odio entre naciones; el llanto de la enamorada en el balcón (remitirse a "Romeo y Julieta"...Acto II escena segunda); me resiente el pie izquierdo de Daniel...la sonrisa de Monalisa y el mantel de la última cena.

Me resiente el alma el olvido, que aunque necesario frente al trauma, lleva consigo recuerdos que nunca volverán.

Resiento profundamente el desamor, la falta(fatal)de criterio, la poca conciencia ecológica de nuestras empresas, el conflicto mapuche, la baja del dólar, la mala gestión del Gobierno, el transsantiago, las pocas plazas que hay en mi ciudad y las gaviotas, que como dice en la canción nadie sabe "¿qué hacen aquí?".

Me resiento una y mil veces de todo lo que no puedo cambiar, aunque quiera, aunque de lo mejor de mi. Odio profundamente a los "depredadores urbanos" que en pos de sus monopolios arrasan con los comercios minoristas.

Sí, soy una RESENTIDA, no me da pena, ni vergüenza decirlo, lo soy, y lo seré en tanto pueda pensar, sentir y analizar cuanto pasa a mi lado, que generalmente no "pasa" sino se queda en medio de mis emociones buscando una salida posible, que casi siempre tarda demasiado en llegar.


Leonor
Resentida, muy resentida, y muy humana, muy humana (y muy perversa...si eso querían leer)