jueves, 21 de febrero de 2008

¡QUÉ VERGÜENZA!

Qué vergüenza esa "gente" que va por la vida juzgando soberbiamente a los demás, imponiendo su criterio y arrasando con los buenos sentimientos e intenciones de otros. Qué vergüenza que se digan personas de FE, cuando la única Fe que tienen la tienen puesta en sus propios discursos, tan añejos y oxidados como su tolerancia. Dicen que hay que ser tolerante con todos, menos con los intolerantes, me sumo a la frase, no se quién la dijo.

Vergüenza, sinvergüenzas, ya saben quiénes son, no les abran sus vidas, obedezcan al instinto que en la primera conversación nos dice "esta persona es una persona rastrera y mezquina"....uy!, cómo no volverse loca viviendo con gentes así, son pequeños seres humanitos, rellenos de prejuicios, soledad y rencor, amarrados a su "éxito profesional", como único elemento que justfique que sólo nos están "robando oxígeno", qué horror amigas y amigos míos.....a desterrar a los intolerantes, a los que van viendo sólo suciedad, a los abrasivos que corroen todo lo bueno que les pueda pasar....que se vayan todos "esos" y todas "esas" a la mismísima mierda, que es de donde nunca debieron salir.

AMÉN.
Simplemente yo, molesta y basureada.


P.S.: "al que le quepa el sayo que se lo ponga"

miércoles, 20 de febrero de 2008

Carmen Cristina Cáceres Pérez



A Carmencita la conocí el año 1982 cuando llegó a mi colegio (nuestro Andree English School)) desde la ciudad de Chuquicamata, donde había nacido, y en la que sus padres trabajaban para CODELCO. Es la última de 4 hermanos, Claudia, Patricio, Paula y Carmencita, o "Carmen Cris", como le dice su familia.
Llegó siendo un "pollito", muy flaca, con un "raro Corsé" por un problema muy serio en su columna, y unos anteojos "importantes"...pelo liso y castaño, acompañado de una mirada tímida, pero a todas luces inteligente....muy observadora.

Estoy segura que tenía el complejo del "patito feo", pero con los años fue demostrándose a sí misma lo hermosa que es, en el más amplio sentido de la palabra.
Estudió Psicología y ejerce. Aunque nunca la convenció del todo su carrera, lo hace muy bien, eso lo aseguro yo.
Está casada con Francisco Copa, un Brasileño de Sao Paulo, dedicado al mundo de la importación de zapatos; tiene 3 hijos maravillosos, Bruno, Alonzo y Amalia, la más pequeña y clon de su madre.

Carmencita, fue creciendo como mujer y profesional, y por cierto como madre, fuera del módelo heredado.
Es una persona involucrada, con opinión, con un humor agudo y delicado, pero no por eso menos "voraz".
Se mueve con sutileza, sigue igual de observadora, pero hoy se sabe una chica guapísima que saca miradas de entre la gente.

Es de escencia dulce, cariñosa y lejos lo mejor en amiga que uno pueda encontrar.
Nada iguala su capacidad empática, su "escucha", y el amor que tiene por los demás.

Yo amo a la Carmencita, me siento fleiz de ser su amiga, de contar con ella, apesar de los momentos difíciles que hemos pasado, que sólo han reforzado nuestro vínculo de "hermanas elegidas".
Sólo espero lo mejor para ella, y lo digo de verdad, no porque se lo merezca, así como quien se "debe" ganar un premio, sino porque ella se lo ha ganado de verdad, cada día con amor, esfuerzo y dedicación. Ha enfrentado los fantasmas familiares, los traumas y los miedos que la rondaban y ha salido victoriosa!

Te adoro amiga mía!


Leonor
Para mi querida CARMENCITA

martes, 19 de febrero de 2008

PIEL




Es el órgano más extenso del cuerpo, el más expuesto, el más valiente....
Está ahí para conectarnos, para alertarnos a cada minuto, como diciendo que lo tenemos que "atender".
La piel se "prende" de escalofríos frente a la "posible pasión", pero también frente al "posible dolor", no le damos su minuto de opinión.

Desmerecemos su capacidad anticipadora.

Podremos amar la piel de otro (a), recordarla y soñar con ella, no como con otros órganos, resultaría raro decir :"mi amor amo tu hígado...", o, " Anoche soñé con tu páncreas....".
Piel roja, amarilla, muy oscura, muy clara, muy venosa, casi transparente como las de los bebés cuando nacen o la de los ancianos al partir. Estas últimas van avisando que la "flaca" (muerte) se acerca en la medida que se van plagando por las manos de "flores de la muerte"...un indicio del final.

Piel canela, como la canción, piel de gallina, como la que siente el adolescente frente a su amada...piel de naranja....horror!, el terror de cualquier fémina.

Piel, curtida como la del obrero al sol, o salina como la del pescador...amable y tersa como la del sacerdote que no ha hecho más que dar las ostias ( y quizás que más...); piel amarga como la de la mujer que muere en vida sola y triste bandonada de su amor; piel alegre y divertida como la de mis amigos judios que tiene un colorcito rosado....o como la de mi amigo Gustavo, oscura y dura (escribo sobre su piel....ojo).
La piel tersa y soñadora de mi hijo Borja, y la de mi hijo Tomas que cada día está más sueva lejos del terrorismo hormonal adolescente.

La piel de mi padre Antonio que me abraza cuando estamos juntos (no muy seguido, pero sirve); la piel que sueña tener el que sufrió el agua hirviendo o el fuego inclemente, y la que que pretende tener la que ya demasiadas veces se ha estirado.

Piel como seda, o como lona, piel de melocotón o de limón...qué seríamos si no supiéramos saciar el "hambre de piel" de los que queremos...y de lo que no queremos también.

Leonor
A mis amigos y amigas...que se tocan (no necesariamente entre ellos...)